La escultura mostrada arriba es una pieza magnífica de arte elaborada con acero inoxidable 316L. Esta impresionante obra de arte tiene una altura de 450 cm y se extiende 500 cm en longitud, incluyendo su base. La base, fabricada en acero Corten, añade una altura adicional de 120 cm a la escultura, haciendo que tenga una presencia prominente y llamativa en cualquier espacio. La superficie de la escultura ha sido cuidadosamente tratada con un acabado pulido en espejo, realzando su calidad reflectante.
La elección del acero inoxidable 316L garantiza no solo un brillo estético, sino también durabilidad y resistencia a la corrosión, lo que la hace adecuada para exhibiciones tanto en interiores como en exteriores. La base de la escultura está hecha de acero Corten, un material conocido por sus propiedades de envejecimiento. Con el tiempo, el acero Corten desarrolla una apariencia similar a la oxidación que actúa como una capa protectora, evitando una mayor corrosión. Esta característica única añade un elemento orgánico a la escultura, contrastando hermosamente con el aspecto moderno y elegante del acero inoxidable. El efecto de óxido en la base está diseñado intencionadamente para realzar su atractivo visual e integrarse armoniosamente con paisajes naturales.
El proceso de forjado del acero inoxidable implica varios pasos clave, cada uno contribuyendo a la calidad y apariencia de la obra final. Inicialmente, el acero inoxidable se calienta a una temperatura específica para hacerlo maleable. Luego, artesanos especializados utilizan martillos, prensas o rodillos para dar forma al metal según el diseño deseado. Este proceso de conformado requiere precisión y experiencia, ya que influye en la integridad estructural y el atractivo estético de la escultura.